Monday, August 10, 2026

RetroFlexiones: "Quien evita la vara estropea al niño"

 

Efesios 5:33-6:4

Gracias por acompañarnos aquí mientras continuamos nuestra serie de sermones sobre
"Citas y citas erróneas por las que vivimos."

"Quien evita la vara estropea al niño." – ¿Creciste tú, como yo, en una generación que creía y practicaba lo que dice este dicho? La señora Taylor, la mujer que me cuidaba mientras mis padres trabajaban, mantenía una "vara" junto a la puerta trasera para mantenernos en línea. Y, en primaria, la pala de nuestro director atendía a los alumnos infraccionados. Estas personas simplemente practicaban lo que creían que era un mandato bíblico. Hoy en día, personas bienintencionadas y fieles en nuestras iglesias incluso dirá: "Bueno, ya sabes lo que dice el Buen Libro: ‘Quien evita la vara estropea al niño’...." Pero, ¿realmente dice esto la Biblia?

¿De dónde viene esto? – Este dicho (en ingles) proviene en realidad del poema satírico Hudibras de Samuel Butler (1660s – 1670s). Butler no está hablando de crianza. Más bien, burlonamente elogia las nalgadas como una forma de fortalecer un romance. (¡Nada que se acerque a lo bíblico en su advertencia!) Pero Butler probablemente se inspiró en un versículo del libro de Proverbios, en un proverbio algo con similar:

Quienes no emplean la vara de disciplina odian a sus hijos.
    Los que en verdad aman a sus hijos se preocupan lo suficiente para disciplinarlos. (Proverbios 13:24, NTV)

Oímos algo sobre "la vara", pero las similitudes terminan ahí. ¿Cuál es el mensaje de Proverbios?

Lo que necesitamos oír y ver – Primero, el versículo nos dice que la tarea es la disciplina. Musar es la palabra hebrea aquí, y trata sobre la corrección que conduce a la madurez—a la formación moral y al desarrollo del carácter.

Luego, este pasaje nos dice que un padre amoroso quiere guiar a su hijo hacia la madurez, la formación moral y el desarrollo del carácter. Así que actuamos con amor—no con ira, no con frustración, no como alguien fuera de control.

Finalmente, llegamos al concepto de "la vara" – shevat en hebreo. Encontramos esta misma palabra en el Salmo 23, palabras que quizá reconozcas:

Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado.
Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan.

El shevat –la vara– es un bastón de pastor que tiene muchos usos. Si tiene un gancho en el extremo —una parte curva—, podría utilizarse para levantar una oveja atrapada en una grieta... para llevarlos a un lugar seguro. El pastor puede usar la vara para empujar a las ovejas en la dirección correcta. Si un animal salvaje amenaza a la oveja, el pastor utiliza la vara para proteger a las ovejas. Sí, la "vara y... cayado" nos “protegen y…confortan.” El pastor no usa su vara para golpear a sus ovejas.

Quien evita la vara estropea al niño--¿Es cierto?Bien, volvamos a Proverbios 13:

Quienes no emplean la vara de disciplina odian a sus hijos.
    Los que en verdad aman a sus hijos se preocupan lo suficiente para disciplinarlos.

Quienes no emplean la vara —quien no arrebata a sus hijos a un lugar seguro cuando están en un lugar peligroso, quien no empuja a sus hijos en la dirección correcta en la vida, quien no protege a sus hijos del peligro— odian a sus hijos.

Quienes aman a sus hijos son cuidadoso de disciplinarlos—de llevarlos a un lugar seguro, de empujarlos en la dirección correcta, de protegerlos de amenazas externas. Quieren enseñarlos para que maduren, desarrollen un sentido moral, que su carácter esté bien formado.

Conclusiones— "Quien evita la vara estropea al niño." Podemos dejar atrás esa idea equivocada y aferrarnos a lo que nos enseña Proverbios.

Quizá esperabas que pudiera dar una respuesta bíblica definitiva sobre si deberíamos o no dar nalgadas a nuestros hijos. Siento decepcionarle. Como padres, venimos de lugares diferentes y tenemos prácticas distintas. Sea cual sea tu práctica en casa, quiero compartir lo que he aprendido como padre y lo que he aprendido de quienes estudian nuestras prácticas:

1) Los niños diferentes responden de forma diferente a distintos tipos de entrenamiento. Lo que puede tener un efecto devastador en un niño no puede afectar a otro. Necesitamos conocer a nuestros hijos para saber qué aplicar o emplear... para guiarles hacia la madurez.

2) Los expertos dicen que el castigo físico pierde eficacia después de los siete años (7). Sea cual sea el castigo que usemos, debemos hacer lo que hacemos con amor, queriendo lo mejor para nuestros hijos.

3) Las expectativas para nuestros hijos debemos expresarse clara y repetidamente. Si un niño no sabe qué se espera, ¿qué hay que castigar? Si a un niño no se le da la oportunidad de volver a empezar la primera o dos veces, ¿cómo es eso justo o instructivo?

Si reunimos estas ideas con Proverbios 13:24, eso podría ser suficiente—si recordamos que nuestro objetivo es guiar a nuestros hijos a la madurez, si recordamos que todo lo que hacemos es hacho con amor, y si recordamos que “la vara” de las Escrituras no es “la vara”  de la casa de la señora Taylor.

Probablemente hayas oído las palabras de Hebreos: "el Señor disciplina a los que ama" (Heb. 12:6). Esa palabra griega del Nuevo Testamento para ‘disciplina’ es paideia — entrenamiento e instrucción. Dios—quizá tomando esa misma "vara"—nos salva, nos empuja y nos protege mientras nos impulsa hacia la madurez cristiana, el fundamento moral y la fortaleza de carácter.

Así que, padres, hagamos por nuestros hijos (y nietos), por nuestros "hijos de la iglesia", lo que Dios hace por nosotros: rescatarnos del peligro, empujar en la dirección correcta y proteger del peligro... que llevaba a la madurez... todo en un espíritu de amor.

Espero que nos acompañes en toda esta serie: "Citas y citas erróneas por las que vivimos."
Siguiente en la serie: "Dios nunca nos da más de lo que podemos soportar."
 

Domingo, 9 de agosto de 2026
"Quien evita la vara estropea al niño."
Mira/Escucha:
AQUÍ

AfterWords: “Spare the Rod and Spoil the Child”

 

Ephesians 5:33-6:4

Thank you for joining us here as we continue our sermon series,
“Quotes and Misquotes We Live By.”

“Spare the Rod and Spoil the Child.” – Did you, like me, grow up in a generation that believed and practiced what this saying talks about? Mrs. Taylor, the woman who watched me while my parents worked, kept a “switch” by the back door to keep us in line. And, in primary school, our headmaster’s paddle dealt with errant students. These folks were simply practicing what they believed was a biblical mandate. Well-meaning and faithful people in our churches today will even say, “Well, you know what the Good Book says: ‘Spare the rod and spoil the child’….” But does the Bible actually say this?

Where Does This Come From? – This saying actually comes Samuel Butler’s satirical poem, Hudibras (1660’s – 1670’s). Butler is not talking about parenting. Rather, he mockingly commends spanking as a way to make a love affair grow stronger. (Nothing even close to biblical in his admonition!) But, Butler was probably inspired by a verse in the book of Proverbs, by a proverb that is somewhat similar:

Whoever spares the rod hates their children, but the one who loves their children is careful to discipline them. (Proverbs 13:24, NIV)

We do hear something about “sparing the rod,” but the similarities end there. What is the message of Proverbs?

What We Need to Hear and See – First, the verse tells us that the task is discipline. Musar is the Hebrew word here, and it is all about correction leading to maturity—to moral formation and character development.

Then, this passage tells us that a loving parent wants to guide their child towards maturity, moral formation, and character development. So, we act in love—not in anger, not in frustration, not on a power trip.

Finally, we come to the concept of “rod” – shevat in Hebrew. We find this same word in Psalm 23—words you may recognize:

Even though I walk
    through the darkest valley,
I will fear no evil,
    for you are with me;
your rod and your staff,
    they comfort me.

The shevat is a shepherd’s staff—a “rod” that has many uses. If crooked, it could be used to lift a sheep caught in a crevasse…to bring them to safety. The shepherd may use the rod to nudge the sheep in the right direction. If a wild animal threatens the sheep, the shepherd uses the rod to protect the sheep. Yes, the “rod and…staff” are a comfort to us. The shepherd does not use his rod to beat his sheep.

Spare the Rod and Spoil the Child? – Okay, back to Proverbs 13:

Whoever spares the rod hates their children,
    but the one who loves their children is careful to discipline them.

Whoever spares the rod—whoever does not snatch their children to safety when they are in a dangerous place, whoever does not nudge their children in the right direction in life, whoever does not protect their children from danger—hates their children.

The one who loves their children is careful to discipline them—to snatch them to safety, to nudge them in the right direction, to protect them from outside threats. They see their children as “pupils,” students who must be taught so that they grow to maturity, that they develop a moral sense, that their character is well formed.

Conclusions— “Spare the rod and spoil the child.” We can let go of that misguided idea and  lay hold of what Proverbs teaches us.

You may have hoped that I could provide a final biblical answer as to whether or not we should spank our children. I am sorry to disappoint you. We as parents come from different places and have different practices. No matter your practice in your home, I want to share what I have learned as a parent and what I have learned from those who study our practices:

1) Children respond differently to different forms of training. What may have a devastating effect on one child can have no impact on another. We need to so know our children so as to know what to apply or to employ…to guide them towards maturity.

2) Experts say that physical punishment loses its effectiveness after age seven (7). Whatever punishment we may use, we should do what we do with love, wanting the best for our children.

3) Expectations for our children should be clearly and repeatedly articulated. If a child does not know what is expected, what is there to punish? If a child is not given a chance for a do-over the first time or two, how is that fair or instructive?

If we bring these ideas together with Proverbs 13:24, that might just be enough—if we keep in mind that our goal is to lead our children to maturity, if we remember that all we do is to be done in love, and if we remember that the “rod” of Scripture is not the “switch” of Mrs. Taylor’s house.

You have probably heard the words from Hebrews: “the Lord disciplines the one he loves” (Heb. 12:6). That Greek New Testament word for discipline is “paideia”—training and instruction. God—perhaps taking that same “rod”—rescues us, nudges us, and protects us as God moves us towards Christian maturity, moral grounding, and strength of character.

So, parents, let us do for our children (and grandchildren), for our “church children,” what God does for us: rescue from harm, nudge in the right direction, and protect from danger…leading towards maturity…all in a spirit of love.

I hope you will join us for this entire series: “Quotes and Misquotes We Live By.”
Next in the series: “God never gives us more than we can handle.”
 

Sunday, August 9, 2026
“Spare the rod and spoil the child”
Watch/Listen:
HERE

Friday, August 7, 2026

RetroFlexiones: «Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos»

 

Romanos 5:1-8

He estado esperando con muchas ganas predicar esta serie—"Frases y citas erróneas por las que vivimos." Gracias por acompañarme en esta serie que se extenderá hasta septiembre.

¿El pasado domingo? "Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos." – De hecho, he oído a gente decir: "Bueno, ya sabes lo que dice el Buen Libro: 'Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos'...." Y, efectivamente, una encuesta a finales de los años 90 mostró que la mayoría de los estadounidenses (81%) cree que el concepto lo enseña la Biblia, con cristianos "renacidos" que alcanzan el 68%. De hecho, "la frase encabezó una encuesta de los versículos bíblicos más conocidos." ¡Guau! Y por si aún no lo has descubierto, este dicho NO está en la Biblia... ¡Aunque esté firmemente en nuestra propia psique nacional!

Esta idea aparece por primera vez en los escritos de los antiguos griegos, tanto en Sófocles (410 a.C.) como en Ovidio (1 siglo a.C.). Pero, nuestro propio dicho viene del teórico político inglés Algernon Sidney, quien escribió las palabras que escuchamos hoy: "Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos." Benjamin Franklin la imprimió más tarde en Poor Richard's Almanack (1736) y el resto es historia.

¿Pero es tan malo? – Quiero decir, no es bíblico, pero ¿está mal? ¿Qué ocurre si vivimos según esta idea? Pues bien, juzgamos rápidamente a quienes no "se ayudan a sí mismos". Rara vez nos detenemos a pensar por qué alguien no se ayuda a sí mismo, pero determinamos que es vago, que Dios debería ignorarlo... y nosotros también. He oído que dice: "¡No me importa ayudar a alguien que al menos se esfuerza!" Nos sentimos muy justificados por esa actitud. Después de todo, ¿no nos dice Proverbios: "El de manos diligentes gobernará; pero el perezoso será subyugado." (Prov. 12:24) y "El perezoso codicia y no satisface sus anhelos; el diligente prospera en todo lo que anhela." (Prov. 13:4)? Abrazamos esta "idea de que Dios ayuda al diligente" y nos alejamos del necesitado, plenamente justificados en nuestra propia mente.

Pero, ¿por qué uno necesita algo? – Paremos a hacer la pregunta que a menudo no hacemos.  ¿Por qué se necesita uno? ¿Por qué alguien no se ayuda a sí mismo? Una persona podría ser simplemente —como suele decir Proverbios— un vago o perezoso. Hay gente así... pero probablemente mucho menos de lo que imaginamos. O puede ser que una persona está luchando contra un sistema que funciona en su contra, contra una actitud social que no cambiará, o con una condición física o mental que la frena, que le impide ser y hacer lo que realmente sueña. Aquí es donde están la mayoría de la gente que no se ayuda a sí misma.

¿Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos? – Así que, ahora unas cuantas preguntas más:

·       ¿Cómo es posible que un joven sin hogar—un niño y luego un hombre sin hogar, que lucha con una enfermedad mental, que no tiene a nadie detrás que le enseñe, que le anime—¿cómo se supone que una persona así debe "ayudarse a sí misma"?

·       ¿Cómo se supone que los leprosos que vienen a Jesús —expulsados de la sociedad, rechazados por su cultura— se supone que deben ayudarse a sí mismos?

·       ¿Cómo se supone que la mujer atrapada en adulterio—una persona de segunda clase, sin voz en su cultura—cómo se supone que debe ayudarse a sí misma?

·       ¿Cómo se supone que las 5.000 personas hambrientas lejos de la ciudad pueden ayudarse a sí mismas?

·       ¿Cómo se suponía que Lázaro, muerto en una tumba, debía ayudarse a sí mismo?

·       Y, ¿cómo somos, tú y yo—impotentes para salvarnos, incapaces de romper los viciosos ciclos del pecado en nuestras vidas, perdidos en la oscuridad de la depresión, formados y a merced de una cultura rota y dividida—cómo se supone que debemos salvarnos y encontrar la vida que anhelamos, que Dios anhela que tengamos? ¿Cómo?

¿Has oído las palabras de Paul hoy? Escucha de nuevo: “A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los impíos. Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros."

Conclusiones— ¿Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos? Esto no es lo que dice nuestro Buen Libro. Dios ayuda a quienes no pueden ayudarse a sí mismos. Dios nos ayuda en nuestra impotencia. Dios—a través del Espíritu, a través de la Palabra, a través de la Iglesia—extiende a todos los que necesitan ayuda...especialmente a quienes no pueden ayudarse a sí mismos.

"Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos." Puede que nunca encontremos un dicho más contrario al Evangelio de Jesucristo, más opuesto a las buenas nuevas de la gracia de Dios para nosotros en Jesús. Recordemos hoy y cada día que Jesús hizo por nosotros lo que nosotros no pudimos hacer por nosotros mismos: "Cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros." Jesús viene a darnos —a nosotros que no podemos ayudarnos— el don de la vida. Amén

Espero de verdad que nos acompañes en toda esta serie: "Citas y citas erróneas por las que vivimos." Lo siguiente de la serie: "Ahorra la vara y mima al niño" – ¡una película imprescindible para padres de todas las edades!

Domingo, 2 de agosto de 2026
"Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos."
Observar/Escuchar: AQUÍ
(Debido a problemas técnicos, no pudimos reproducir/grabar este servicio.)

 

 


AfterWords: “God Helps Those Who Help Themselves”

 

Romans 5:1-8

I have been so looking forward to preaching this series—“Quotes and Misquotes We Live By.” Thank you for joining us for this series that will run into September.

This past Sunday? “God helps those who help themselves.” – I have actually heard people say, “Well, you know what the Good Book says: ‘God helps those who help themselves’….” And, sure enough, a poll in the late 1990s showed the majority of Americans (81%) believe the concept is taught by the Bible,…with "born-again" Christians [coming in at] 68%. In fact, “the phrase topped a poll of the most widely known Bible verses.” Wow! And in case you haven’t figured it out yet, this saying is NOT in the Bible…even if it is solidly in our own national psyche!

We find this idea first showing up in the writings of the ancient Greeks—both in Sophocles (410BC) and Ovid (1C AD). But, our own saying comes from English political theorist Algernon Sidney who penned the words we hear today, "God helps those who help themselves." Benjamin Franklin later printed it in Poor Richard's Almanack (1736) and the rest is history.

But is it so bad? – I mean, it isn’t biblical, but is it wrong? What happens if live by this idea? Well, we quickly judge those who do not “help themselves.” We rarely stop to consider why someone is not helping themselves, but we determine they are lazy, that God should ignore them…and we should, too. I’ve heard it said, “I don’t mind helping someone who is a least trying!” We feel very justified by such an attitude. After all, doesn’t Proverbs tell us, “Diligent hands will rule, but laziness ends in slave labor” (Prov. 12:24) and “The sluggard craves and gets nothing, but the desires of the diligent are fully satisfied” (Prov. 13:4)? We embrace this this “God-helping-the-diligent-idea,” and we walk away from the one in need, fully justified in our own minds.

But, Why is One in Need? – Let’s stop to ask the question we often don’t ask.  Why is one in need? Why is someone not helping themselves? A person might simply be—as Proverbs often puts it—a sluggard. There are such people…but probably a lot fewer than we imagine. Or it could be that a person may be struggling against a system that works against them, against a societal attitude that will not be changed, or with a physical or mental condition that holds them back, that keeps them from being and doing what they really dream. This is where most folks are who don’t help themselves.

God Helps Those Who Help Themselves? – So, now a few more questions:

·       How is a young homeless man—a boy and then a man who has no home, who struggles with mental illness, who has no one behind him to teach him, to push him—how is such a person supposed to “help himself”?

·       How are the lepers who come to Jesus—expelled from society, rejected by their culture—how are they supposed to help themselves?

·       How is the woman caught in adultery—a second class human, a person with no voice in her culture—how is she supposed to help herself?

·       How are 5,000 hungry people far from the city supposed to help themselves?

·       How was Lazarus, dead in a tomb, supposed to help himself?

·       And, how are we, you and I—powerless to save ourselves, unable to break the vicious cycles of sin in our lives, lost in the darkness of depression, formed by and at the mercy of a broken and divided culture—how are we supposed to save ourselves and find the life we crave, that God longs for us to have? How?

Did you hear Paul’s words today? Listen again: “You see, at just the right time, when we were still powerless, Christ died for the ungodly. Very rarely will anyone die for a righteous person, though for a good person someone might possibly dare to die. But God demonstrates his own love for us in this: While we were still sinners, Christ died for us.”

Conclusions— God helps those who help themselves? This is not what our Good Book says. God helps those who cannot help themselves. God helps us in our helplessness. God—through the Spirit, through the Word, through the Church—reaches out all who need help…especially those who cannot help themselves.

“God helps those who help themselves.” We may never find a saying more contrary to the Gospel of Jesus Christ, more opposed to the good news of God’s grace for us in Jesus. Let us remember today and every day that Jesus did for us what we could not do for ourselves: “While we were still sinners, Christ died for us.” Jesus comes to give us—we who cannot help ourselves—the gift of life. Amen

I so hope you will join us for this entire series: “Quotes and Misquotes We Live By.” Next in the series: “Spare the rod and spoil the child” – a must-see for parents of all ages!

Sunday, August 2, 2026
"God Helps Those Who Help Themselves"
Watch/Listen: HERE
(Due to technical difficulties, we were unable to stream/record this service.)


Tuesday, July 21, 2026

Retroflexiones: Gálatas – Las últimas amonestados de Pablo

 

Gálatas 6:1-10

¿Recuerdas haber salido de casa por primera vez? Cuando lo hacíamos, la mayoría recibíamos todos los consejos que mamá, papá o alguien podía darnos.

"No te quedes fuera hasta muy tarde." "Asegúrate de comer tus verduras." "Lleva siempre ropa interior limpia (por si estas en un choque en la autopista)."

Seguro que podrías añadirlo a esta lista. Hoy Pablo da sus últimas palabras a la iglesia en Galata, sus últimas palabras a sus hijos en la fe, palabras finales para guiarles en la vida de fe día a día, en la comunidad y en el mundo.

La vida interior – comienza Pablo — desde dentro. Dentro de la familia de la fe, dentro de nosotros mismos:

“… si otro creyente está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad." (v.1)

El pecado se entiende primero como las acciones y las actitudes en nuestras vidas contrarias a la voluntad, a la Palabra de Dios, y el resultado es una relación rota entre nosotros y Dios y/o entre nosotros y los demás. El pecado separa. Aquí, en la lectura actual, Pablo usa la palabra griega paraptomati—la idea de caer sin querer en el pecado o la separación. Cuando uno de nosotros parece estar resbalando, debemos restaurar suavemente a la persona, guiar a quien se está escapando de nuevo al camino de Dios.

Este pasaje también nos recuerda que tú y yo podríamos ser los que se están deslizando. Tú o yo podemos ser precisamente los que, sin querer, se apartan del camino de la vida. Aunque podamos ser rápidos en detectar a otros, debemos checar a nosotros mismos: ¿estamos siguiendo el camino? Aunque nos checamos, Pablo nos dice que también debemos estar abiertos a que nuestra familia de iglesia nos ayude. La familia de la iglesia debe revisarnos con cuidado... con bondad y amor... Con palabras amables y amorosas que nos devuelvan al camino de la fe.

La vida exterior – Pablo también nos señala la vida fuera de nosotros mismos, fuera de la congregación.

No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra. Los que viven solo para satisfacer los deseos de su propia naturaleza pecaminosa cosecharán, de esa naturaleza, destrucción y muerte; pero los que viven para agradar al Espíritu, del Espíritu, cosecharán vida eterna…por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos el bien a todos, en especial a los de la familia de la fe. (v.7-10)

No podemos evitar las consecuencias de nuestras propios pensamientos y comportamientos: " Siempre se cosecha lo que se siembra." Si sembramos nuestras vidas con odio y miedo, si sembramos nuestras vidas con venganza y competencia, obtendremos lo que sembramos: una cosecha de “destrucción y muerte". ¿Es esta la cosecha que quieres?

¿O queremos la cosecha de la “vida eterna"? Para una cosecha de vida, vida plena y duradera, debemos sembrar semillas de bondad. Wesley repite esta advertencia a las personas llamadas metodistas:

"Haz todo el bien que puedas,
  por todos los medios que puedas,
  de todas las formas que puedas,
  en todos los lugares que puedas,
  en todos los momentos que puedas,
  a toda la gente que puedas,
  mientras puedas."

Eso abarca todos los aspectos de la vida—todo lo bueno que puedas, de todas las formas posibles, en todas partes y en todo momento, para todos, siempre. Luego, Pablo añade esas últimas palabras: "... especialmente para quienes pertenecen a la familia de la fe."

¿De qué va eso? Al menos dos cosas: 1) el mundo nos está observando—la Iglesia, los cristianos—y una de las cosas más dañinas para nuestro testimonio es cuando tratamos mal a nuestros hermanos y hermanas, cuando no hacemos el bien unos a otros. 2) Entonces, Pablo sabe que, en la reunión del pueblo de Dios, la familia de la fe, es nuestro campo de prueba. Esta aquí cuando y donde realmente practicamos la vida de la fe. Pablo nos llama correctamente a empezar aquí y ahora, en las cosas pequeñas y cotidianas. Los grandes y lejanos también son dignos de bondad, pero si no podemos ser buenos los unos con los otros aquí en la casa de Dios, en la familia de la fe, ¿no falta algo?

Conclusiones – El mensaje de Pablo para nosotros hoy: "Cuídense los unos de los otros. Vuelven el uno al otro al camino con suavidad. Compartan juntos la carga de la vida. Recuerden: cosechas lo que siembras. Por eso, siembra bondad—en todas partes, de todas las formas, todo el tiempo, toda tu vida. Empieza hoy, justo donde estás."

Buenas palabras de amonestación para nosotros y para siempre. Amén

Domingo, 19 de julio de 2026
Gálatas – Las últimas advertencias de Paul.
Ver/Escuchar: AQUÍ


AfterWords: Galatians – Paul’s Final Admonitions

 

Galatians 6:1-10

Do you recall leaving home for the first time? Whenever we did, most of us got all of the advice Mom or Dad or someone could pour into us.

“Don’t stay out too late.” “Be sure to eat your veggies.” “Always wear clean underwear (in case you’re in an accident).”

I’m sure you could add to this list. Paul today gives his final words to the church in Galatia, his final words to his children in the faith, final words to guide them in living the life of faith from day to day, in the community and in the world.

The Inward Life – Paul begins begins—within. Within the family of faith, within ourselves:

“…if another believer is overcome by some sin, you who are godly should gently and humbly help that person back onto the right path.” (v.1)

Sin is understood first as action and attitudes in our lives contrary to the will and Word of God, and the result is a broken relationship between us and God and/or between us and others. Sin separates. Here in today’s reading, “sin” is the Greek word is paraptomati—the idea of unintentionally lapsing into sin or separation. When one of us seems to be slipping, we are to gently restore the person, to guide the one slipping away back into the way of God.

This passage also reminds us that you and I may be the one slipping. You or I may be the very one who unintentionally gets off the path of life. Even as we may be quick to spot others, we need to check ourselves—are we staying on the path? While we may check ourselves, Paul tells us we also need to be open to our church family helping us. The church family must check us gently…with kindness and love…with kind and loving words to bring us back to the walk of faith.

The Outward Life – Paul also points us to the life outside of ourselves, outside of the congregation.

Don’t be misled—you cannot mock the justice of God. You will always harvest what you plant.  Those who live only to satisfy their own sinful nature will harvest decay and death from that sinful nature. But those who live to please the Spirit will harvest everlasting life from the Spirit…whenever we have the opportunity, we should do good to everyone—especially to those in the family of faith. (v.7-10)

We cannot avoid the consequences of our own thoughts and behaviours: “You will always harvest what you plant.” If we sow our lives with hatred and fear, if we sow our lives with vengeance and one-up-manship, we will get what we sow:  a “harvest of decay and death.” Is this the harvest you want?

Or, do we want the “harvest of everlasting life,” the “harvest of blessing”? For a harvest of life, life to the full, lasting life, we must sow seeds of goodness. Wesley echoes this is his admonition to the people called Methodists:

“Do all the good you can,
 By all the means you can,
 In all the ways you can,
 In all the places you can,
 At all the times you can,
 To all the people you can,
 As long as ever you can.”

That covers every aspect of life—all the good you can, in every way you can, everywhere and all the time, to everyone, always. Then, Paul adds those final words: “…especially to those in the family of faith.”

What is that about? At least two things: 1) the world is watching us—the Church, Christians—and one of the most damaging things to our witness is when we treat our brothers and sisters badly, when we fail to do good to one another. 2) Then, Paul knows that the gathering of God’s people, the family of faith, we find our proving ground. This is when and where we really practice the living of faith. Paul correctly calls us to begin right here, right now, in the small and everyday things. The big and distant are also worthy of goodness, but if we can’t be good to one another here in the house of God, in the family of faith, isn’t something missing?

Conclusions – Paul’s message for us today: “Watch out for each other. Bring each other back to the path gently. Share the load of life together. Remember: You reap what you sow. Therefore, sow goodness—everywhere, in every way, all the time, all of your life. Start today, right where you are.”

Good words of admonition for us and for always. Amen

Sunday, July 19, 2026
Galatians – Paul’s Final Admonitions
Watch/Listen: 
HERE

Monday, July 13, 2026

Retroflexiones: Gálatas – La visión de Pablo sobre "Vida en el Espíritu"

 

Gálatas 5:16-25

"Anden por el Espíritu... Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu." El sentido del griego aquí es que caminamos al paso del Espíritu, que seguimos el «ritmo» del Espíritu. Esto me recuerda al baile—no a lo que he experimentado. Mi esposa les dirá honestamente que bailar no es uno de mis grandes pasatiempos ni habilidades. Pero voy a intentar de hablar un poquito sobre el baile. Después de todo, he visto muchos bailes. Jaja.

Ahora bien, hay formas muy diferentes de baile: muchas son bailes en solitario, o bailes en dos sin tocarse. También hay los bailes que requieren que la pareja se una de las manos a un lado y la otra se coloque detrás de la espalda. Después de ver El Gran Vals (1972) de niño, insistí en que mi madre me enseñara a bailar vals. Aprendí a seguir el ritmo escuchando el ritmo de la música... manteniendo la vista en ella. Y si no hacemos esas cosas, todo se desmorona.

La vida del “yo”—Pablo escribe sobre dos formas principales de vivir (o 'bailar', por así decirlo). La primera lista de descriptores revela un tema general: Bailar la vida al ritmo tuyo, a tu propia melodía y al aparente—aparente—beneficio de ti mismo. El sexo del que Pablo escribe no es más que auto-gratificación (sin pensar en la otra persona). La idolatría es una religión transaccional—voy a adorar al dios para ganar lo que puedo. La brujería—del griego es farmakia—como la palabra indica, tiene todo que ver con las drogas...ya sea drogas mortales usadas para matar a su enemigo o drogas alucinógenas que permitían emprender un viaje espiritual para atacar el espíritu de un enemigo. (Sí, sigo siendo todo para sí mismo.) Y luego todo lo demás: odio, discordia, celos, arrebatos de ira,..."y cosas semejantes." Todas cosas que surgen del interés propio y alimentan el interés propio. Cuánto ha cambiado el mundo en 2000 años. Qué poco ha cambiado la naturaleza humana.

Pablo termina esta sección con una advertencia justa: "los que viven así no heredarán el reino de Dios." Este "baile", esta forma de vida, nos encuentra sacudiéndonos y pisoteando el suelo... a solas. No hay gracia en el movimiento. Acabamos desmayados hechos un desastre. Cuando vivimos para el "yo", morimos solo, aislado. Este baile es solitario.

La vida del espíritu—Pablo entonces sugiere una vida diferente... la vida en el Espíritu, con el Espíritu. Los descriptores de Pablo aquí son todos palabras relacionales. El amor—por definición, requiere al menos dos seres comprometidos, dos que desean lo mejor el uno para el otro. La alegría en el Nuevo Testamento proviene de nuestra conexión con Dios. Paz—existe entre dos o más entidades que podrían estar enfrentadas. La paciencia (paciencia)—de nuevo, hacen falta dos. Amabilidad—algo que mostramos hacia los demás. Todos estos tienen que ver con la relación. Y este es el camino, el ritmo, la danza del Espíritu.

A menudo he querido usar esta lista como medida de otros. Pero en realidad es un espejo, una forma de comprobar cómo permitimos que el Espíritu de Dios moldee nuestras vidas. Entonces, ¿cómo nos va en esta danza de la vida? ¿Estamos manteniendo la mirada puesta en Dios? ¿Estamos en sintonía con el Espíritu de Dios? Escuchemos de nuevo estos patrones de vida: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. ¿Cómo vamos? ¿Vivimos por el Espíritu? ¿Estamos en sintonía con el Espíritu?

Conclusiones—Tomamos la mano ofrecida del Espíritu de Dios, manteniendo la mirada fija. Escuchemos el ritmo de la vida espiritual, la música espiritual que encontramos en la Palabra de Dios. Déjanos nuestro egoísmo. Permite que Dios tome tu vida y haga algo hermoso. Esto no quiere decir que todos vayamos a hacer exactamente el mismo baile: algunos pueden bailar vals, otros salsa, otros ballet, otros hacer el West Coast Swing. Pero esto quiere decir que todos bailaremos con el mismo maestro compañero...siguiendo los pasos de la gracia, viviendo vidas llenas de paz y confianza, bailando ante los demás algo hermoso que ver que les haga querer unirse también al baile divino de la vida.

Vive por el Espíritu... bajo el Espíritu... mantente el ritmo con el Espíritu – la advertencia de Pablo; el llamado de Dios para nuestras vidas hoy. Amén.

Domingo, 12 de julio de 2026
Gálatas – La visión de Pablo sobre "Vida en el Espíritu"
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