Efesios 5:33-6:4
Gracias por acompañarnos aquí mientras continuamos
nuestra serie de sermones sobre
"Citas y citas erróneas por las que vivimos."
"Quien evita
la vara estropea al niño." – ¿Creciste tú, como yo, en una
generación que creía y practicaba lo que dice este dicho? La señora Taylor, la
mujer que me cuidaba mientras mis padres trabajaban, mantenía una "vara"
junto a la puerta trasera para mantenernos en línea. Y, en primaria, la pala de
nuestro director atendía a los alumnos infraccionados. Estas personas
simplemente practicaban lo que creían que era un mandato bíblico. Hoy en día,
personas bienintencionadas y fieles en nuestras iglesias incluso dirá: "Bueno,
ya sabes lo que dice el Buen Libro: ‘Quien evita la vara estropea al niño’...."
Pero, ¿realmente dice esto la Biblia?
¿De dónde viene
esto? – Este dicho (en ingles) proviene en realidad del poema
satírico Hudibras de Samuel Butler (1660s – 1670s). Butler no está
hablando de crianza. Más bien, burlonamente elogia las nalgadas como una forma
de fortalecer un romance. (¡Nada que se acerque a lo bíblico en su
advertencia!) Pero Butler probablemente se inspiró en un versículo del libro de
Proverbios, en un proverbio algo con similar:
Quienes no emplean la vara de
disciplina odian a sus hijos.
Los que en verdad aman a sus hijos se preocupan lo
suficiente para disciplinarlos. (Proverbios 13:24, NTV)
Oímos algo sobre
"la vara", pero las similitudes terminan ahí. ¿Cuál es el mensaje de
Proverbios?
Lo que necesitamos
oír y ver – Primero, el versículo nos dice que la tarea es la
disciplina. Musar es la palabra hebrea aquí, y trata sobre la corrección
que conduce a la madurez—a la formación moral y al desarrollo del carácter.
Luego, este pasaje
nos dice que un padre amoroso quiere guiar a su hijo hacia
la madurez, la formación moral y el desarrollo del carácter. Así que actuamos
con amor—no con ira, no con frustración, no como alguien fuera de control.
Finalmente,
llegamos al concepto de "la vara" – shevat en hebreo.
Encontramos esta misma palabra en el Salmo 23, palabras que quizá reconozcas:
Aun cuando yo pase por el valle más
oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado.
Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan.
El shevat –la
vara– es un bastón de pastor que tiene muchos usos. Si tiene un gancho en el
extremo —una parte curva—, podría utilizarse para levantar una oveja atrapada
en una grieta... para llevarlos a un lugar seguro. El pastor puede usar la vara
para empujar a las ovejas en la dirección correcta. Si un animal salvaje
amenaza a la oveja, el pastor utiliza la vara para proteger a las ovejas. Sí,
la "vara y... cayado" nos “protegen y…confortan.” El pastor no usa su
vara para golpear a sus ovejas.
Quien evita la vara
estropea al niño--¿Es cierto? – Bien,
volvamos a Proverbios 13:
Quienes
no emplean la vara de disciplina odian a sus hijos.
Los que en verdad aman a sus hijos se preocupan lo
suficiente para disciplinarlos.
Quienes no
emplean la vara —quien no arrebata a sus hijos a un lugar seguro cuando están
en un lugar peligroso, quien no empuja a sus hijos en la dirección correcta en
la vida, quien no protege a sus hijos del peligro— odian a sus hijos.
Quienes
aman a sus hijos son cuidadoso de disciplinarlos—de llevarlos a un lugar
seguro, de empujarlos en la dirección correcta, de protegerlos de amenazas
externas. Quieren enseñarlos para que maduren, desarrollen un sentido moral,
que su carácter esté bien formado.
Conclusiones— "Quien
evita la vara estropea al niño." Podemos dejar atrás esa idea equivocada y
aferrarnos a lo que nos enseña Proverbios.
Quizá esperabas que
pudiera dar una respuesta bíblica definitiva sobre si deberíamos o no dar
nalgadas a nuestros hijos. Siento decepcionarle. Como padres, venimos de
lugares diferentes y tenemos prácticas distintas. Sea cual sea tu práctica en
casa, quiero compartir lo que he aprendido como padre y lo que he aprendido de
quienes estudian nuestras prácticas:
1) Los niños diferentes
responden de forma diferente a distintos tipos de entrenamiento. Lo que puede
tener un efecto devastador en un niño no puede afectar a otro. Necesitamos
conocer a nuestros hijos para saber qué aplicar o emplear... para guiarles
hacia la madurez.
2) Los expertos
dicen que el castigo físico pierde eficacia después de los siete años (7). Sea
cual sea el castigo que usemos, debemos hacer lo que hacemos con amor,
queriendo lo mejor para nuestros hijos.
3) Las expectativas
para nuestros hijos debemos expresarse clara y repetidamente. Si un niño no
sabe qué se espera, ¿qué hay que castigar? Si a un niño no se le da la
oportunidad de volver a empezar la primera o dos veces, ¿cómo es eso justo o
instructivo?
Si reunimos estas
ideas con Proverbios 13:24, eso podría ser suficiente—si recordamos que nuestro
objetivo es guiar a nuestros hijos a la madurez, si recordamos que todo lo que
hacemos es hacho con amor, y si recordamos que “la vara” de las Escrituras no
es “la vara” de la casa de la señora
Taylor.
Probablemente hayas
oído las palabras de Hebreos: "el Señor disciplina a los que ama"
(Heb. 12:6). Esa palabra griega del Nuevo Testamento para ‘disciplina’ es paideia
— entrenamiento e instrucción. Dios—quizá tomando esa misma
"vara"—nos salva, nos empuja y nos protege mientras nos impulsa hacia
la madurez cristiana, el fundamento moral y la fortaleza de carácter.
Así que, padres,
hagamos por nuestros hijos (y nietos), por nuestros "hijos de la
iglesia", lo que Dios hace por nosotros: rescatarnos del peligro, empujar
en la dirección correcta y proteger del peligro... que llevaba a la madurez... todo
en un espíritu de amor.
Espero que nos acompañes en toda esta serie:
"Citas y citas erróneas por las que vivimos."
Siguiente en la serie: "Dios nunca nos da más de lo que podemos
soportar."
Domingo, 9 de agosto de 2026
"Quien evita la vara estropea al niño."
Mira/Escucha: AQUÍ
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