Sunday, December 30, 2012

Un Año Nuevo...Iniciando.


¿Quién Soy Yo?

Mi nombre es Jon Herrin y soy presbitero en la Iglesia Metodista Unida (IMU). Comenzé a sirvir la Iglesia de Dios cuando tenía 28 años en los 90's. Despues de unos años como 'pastor tiempo-medio local', cumplí los requisitos de ordinación y en 2005 fui ordinado como 'presbitero en plena connexión' en la Iglesia Metodista Unida – Conferencia del Norte de Georgia.

Despues de sirvir 12 años en la iglesia de los EEUU, mi familia y yo nos mudamos a Venezuela en 2005 para ayudar en dar a la luz el movimiento metodista allá...y después a México (2008) para entrenar pastores y líderes para la bien-establecida Iglesia Metodista de México.

En el verano de 2011, nos mudamos de nuevo a los EEUU...casi. Nos ubicamos en la ciudad fronteriza de McAllen, Texas, en donde vivimos y trabajamos en la comunidad...de donde viajamos cuando podemos a México para asistir y ayudar en los ministerios en que nos involucramos cuando vivimos allá.

Mientras he luchado con que significa para ser un ministro ordinado en la IMU, he determinado quedar en este movimiento dinamico y creciente de la gente de Dios. Dios me llamó ser un instrumento de Su gracia por medio de enseñar y predicar la Palabra, de administrar los Sacramentos, de proveer liderazgo y orden para la Iglesia de Dios, y de sirvir a toda gente en el nombre de Dios.

Claro, las cuatro responsabilidades mencionados arriba son muy importantes, sino este blog se enfoque en la enseñaza y predicación de las Escrituras.

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Presuposiciones:

La Hora del Sermón en la iglesia local es la hora más importante de la semana.
La hora del sermón es cuando la mayoría de los congregantes están juntos; este es el tiempo en cuando el pastor tiene la atención de la gente; porque hay más gente presente y ellos están prestando atención, más cuidado-pastoral puede pasar en este momento que en cualquier otro momento de la semana. Por eso, la preparación del sermón es el quehacer más importante de la semana para el pastor.
Una vez yo estaba con un pastor joven en Venezuela y le pregunté, “Pues, ¿qué es el asunto de tu predicación mañana?” Me miraba un momento y me respondió, “Bueno, estoy pensando de predicar sobre el amor de Dios.” ¿En serio? ¿En el sábado en la noche? Si en verdad entendemos la importancia de nuestro llamado para proclamar las Buenas Noticas de Dios, no podemos estar buscando un sermón el sábado en la noche. O, sí, claro...he estado allá en esa situación en unas pocas ocaciones de mis 20 años de ministerio. Sin embargo, mi hábito y mi practica es comenzar mi preparación del semón en los martes. Trabajo duro cinco días en preparación de mis sermones...porque la hora del sermón es la hora más importante en la vida de la iglesia.

Pasando Tiempo en las Escrituras es Primero
Si vamos a predicar y enseñar la Biblia, debemos ESTAR en sus palabras día tras día, semana tras semana.
Unos pastores y maestros van a leer los libros de la Bibia, uno por uno, y permitirían cada libro enseñar, guiar, y formar sus vidas.
Unos pastores van a seguir el Leccionario Común Revisado o algo semejante...y permitirían estos lecciones enseñar, guiar, y formar sus vidas.
Y unos quizás van a usar una combinación de lecciones personales de las Escrituras y lecciones del Leccionario. Mi propia practica es seguir el Leccionario durante los tiempos muy especiales en el calendario ecclesiastico (El Adviento, la Navidad, la Semana Santa, el dominigo de Pentecostes) y seguir mis propios lecciones en el resto del año.

El Texto Determina el Sermón
Desmasiado, predicadores llegan a sus ideas...y después buscan un montón de versiculos o pedazos de versiculos para proveer respaldo a sus propias ideas. No es bueno. Debemos permitir el Texto, las Escrituras, a guiarnos en la dirección debemo seguir...debemos permitir la 'Palabra viviente' actualmente vivir y guiar nuestra predicación.
Por eso, vas a ver que soy proponente de la predicación 'expositiva'--enfoco en un pasage principal...lo estudio y 'desembaqueto' para descubir la aplicación del pasage a nuestras vidas y situaciones.

La Predicación ES una Respuesta
Mientras hay un resurgimiento de la idea que debemos 'predicar para una respuesta,' creo yo que debemos predicar COMO una respuesta. Un estudio del libro de Hechos revelará que en casi cada instancia de predicación el predicador es respondiendo a la situación o al asunto o a una emergencia. En que Hechos queda como 'el Libro de la Iglesia,' creo que el patrón está hecho que nuestra enseñaza y predicación debe responder a las necesidades actuales y/o percibidas de la comunidad de fe.

Si podemos aceptar la importancia absoluta del sermón en la vida de la iglesia, si pasamos tiempo diario en las Ecrituras, si permitimos que la Biblia nos habla y nos guia, y si reconocemos que nuestros sermones necesitan ayudar a la gente para responder a las sitacions actuales de sus vidas—civicas, morales, espirituales—entonces creo que vamos a tener sermones efecaces que revelan somos canales del amor y gracia de Dios para la gente que sirvimos.

En este blog, te invito caminar conmigo cada semana mientras desarrollo sermones que hablan a las vidas y situaciones de aquellos alrededor. Te invito leer y responder en el camino. Cada semana, voy a inciar un sermón y voy a editarlo durante la semana que puedes ver y seguir mis propias prácticas. Puedes tomar lo que quieres, lo que puedes utilizar en sus propios sermones. Todo aquí es para compartir con ustedes y ayudarlos en el gran arte y práctica de la predicación. Amen.

(Voy a ententar de seguir parallelo con mi blog en ingles: Practical Theology.)

Monday, December 3, 2012

Recuperar el sentido de la Navidad



¿Cuántas quejas oigo semana tras semana sobre la Navidad? 

“Ya perdimos la Navidad a las secularistas!” 
“¡Que lastima que la gente ya olvidaron que la Navidad es de Cristo y no de regalos y obsequios!”
“¿Cómo podemos recuperar el verdadero significado de la temporada?”

Las declaraciones y preguntas son justificadas, sin duda.  Ya hemos visto uno de los días santos importantes secuestrado por un mundo enfocado en haciendo compras, determinado a olvidar “el Razón” por el día, más interesado en fiestas y embriaguez.  Entonces, la última pregunta arriba es una buena pregunta—en verdad, ¿cómo podemos recuperar el significado del día para nuestra gente en la Iglesia?  ¿Cómo podemos ayudarles a entender las raíces de esta celebración?  ¿Cómo podemos ayudarles a vivir en las esperanza de esta temporada?

En realidad, la respuesta no es lejos ni difícil.  Bueno, no es difícil en hacerlo, pero ya veo que la misma iglesia que quiere responder a las quejas y a la situación es su propio impedimento en la situación.  Tenemos ya en la Iglesia universal e histórica una herramienta que sirve súper bien en combatir el secularismo de la Navidad entre los Cristianos.  Permítanme explicar….

Este domingo pasado, yo asistí a dos iglesias—una a las 9am y la otra a las 11am.  La primera fue una iglesia anglicana donde el pastor/ministro es amigo mío.  Me gusta visitar a veces para experimentar la riqueza de la liturgia, la conexión a la iglesia primitiva y tradicional.  La segunda es una iglesia independiente, contemporánea—una iglesia muy evangélica con el sabor de Willow Creek.  Mi familia y yo nos gusta la música y la predicación.  Lo que me dio cuenta, lo que me sorprendió es que los dos— de tradiciones en los extremos opuestos del espectro—los dos celebraron el primer domingo de Adviento.  El Adviento no fue solamente mencionada durante los cultos—el tema fue central de los cultos, de las predicaciones en las dos iglesias.


¿Adviento?  (También conocido como ‘advenimiento’)  Sí, el Adviento es el tiempo de preparación antes de la Navidad…un tiempo establecido por la Iglesia primitiva para prepararse por el llegada o venida de Cristo.  Unos han dicho bien que el Adviento es un tiempo de “espera expectante”, de “previsión optimista”, de “preparación alegre”.  Es una temporada para recordar la venida de Cristo pasado…y para recordar que Él viene de nuevo—la segunda venida…Y para recordar que Cristo viene a nosotros día tras día. 

Brevemente y sencillamente, estos son los cuatro domingos del Adviento.  El primer domingo es el domingo de Esperanza o Expectativa…y la lectura Bíblica es Isaías 9:2-6.  El segundo es el domingo de Preparación…y las lecturas Bíblicas son Mateo 1:18-25 y Lucas 2:1-7.  El tercero es el domingo de Gozo o Alegría…y la lectura es Lucas 2:8-20.  Y el final es el domingo de Paz y Amor…y la lectura es Mateo 2:1-12.

La Iglesia nos dio esta temporada como parte del ‘calendario eclesiástico’ o el año cristiano como herramienta para ayudarnos en mantener un espíritu correcto, un entendimiento verdadero, un corazón limpio durante este tiempo de la vida de la iglesia.

Sin embargo, ya vi en FaceBook y en otra medias sociales las temas y los títulos de pastores y seminaristas en mis queridos países de Venezuela, México, los EEUU y otros—y muchos no tienen NADA sobre la temporada por el domingo pasado.  ¿Cómo van a aprender los niños y los creyentes nuevos si no les enseñamos por medio de nuestros cultos y las predicaciones?  ¿Cómo podemos mantener o recuperar el significado verdadero de esta temporada si no guiamos a nuestra gente por medio de las Escrituras?  ¿Cómo podemos quejar y gritar sobre una Navidad ‘secular’ si somos determinados a rechazar una herramienta tan útil simplemente y solamente porque es “tradición”?

Mi esperanza es que todas iglesias en todas partes de todas denominaciones y tradiciones puedan tomar la decisión de utilizar este Adviento, esta temporada para enseñar, animar y recordar a su gente y a la comunidad.  Qué Dios les bendiga durante este tiempo de preparación en cuando esperamos con gran anticipación la venida de Cristo…a nuestro mundo, en nuestros corazones.  Y qué esta Navidad sería un tiempo para compartir su amor y el amor de Dios con los demás.  Amen.


Enlaces:

Wednesday, November 14, 2012

Los Sacramentos - Una Perspectiva Wesleyana - Paso Uno


De una presentación durante “La Semana Metodista” en El Seminario Metodista Juan Wesley, Monterrey, Nuevo León, México – Mayo 2011. 

Doy gracias a Dios por la oportunidad de expresar estos pensamientos…y doy gracias a mis ex-alumnos y amigos, Lic. Fernanda Casar Marfil y Lic. Valente Hisai Núñez por su ayuda en la traducción y expresión de mis ideas.

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LOS SACRAMENTOS –
En este ensayo, voy a tratar con Los Sacramentos.  Por mis estudios y mis experiencias llegué a entender que hay mucha gente confundida con el significado de los sacramentos.  Hay una falta de información…y un mal entendimiento.  En los siguientes ensayos, mi esperanza es proveer una perspectiva bíblica e histórica…y Metodista (Wesleyana).



La Primera Pregunta:   ¿Qué significa sacramento’?

          

“Sacramento” viene del latín ‘sacramentum’ y es una palabra utilizada en las escrituras en latín como ‘traducción’ del griego ‘mystêrion’ (misterio).  Entonces, es con razón que enfrentamos dificultades cuando tratamos a discutir los sacramentos—¡son misterios!   En verdad, hay algo misterioso acerca de los sacramentos…y esto vamos a discutir más adelante.

Podemos decir que cualquier cosa “sagrada” tiene elementos de un sacramento.  En la larga tradición de la humanidad, un sacramento se ha entendido generalmente como “un señal terrenal (visible o física) que tiene un sentido o significado celestial.”  Lo importantes aquí son las ideas de ‘terrenal’, ‘visible’ y ‘física’.  Siempre, un sacramento es algo experimentado por los seres humanos.  Entonces, claro, tiene que ser algo—en parte o por lo menos—terrenal, visible y/o físico.  En otras palabras, algo de nuestra realidad toma un significado o efecto de otra realidad—la realidad ‘celestial’ o divina.  Esta es parte del misterio….

En la Biblia y entre la gente de Dios más específicamente, un sacramento es una  referencia a las señales o pactos dados por Dios, las acciones son realizadas en fe para confirmar o reafirmar la fe.  En el Antiguo Testamento (A.T.), encontramos la circuncisión y la Pascua (estos también vamos a discutir pronto).  En el Nuevo Testamento (N.T.), encontramos el bautismo y la Santa Cena.  ¿Hay más?  Depende a quién le preguntemos.


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Por ahora, regresemos a esta palabra y lo que encontramos en el Nuevo Testamento: ‘mystêrion’.  Esta palabra se refiere generalmente a las cosas escondidas de Dios que no podemos conocer sino por su revelación.  Es decir Dios tiene que revelar la idea, el significado o el elemento escondido.  Específicamente, el N.T. utiliza mystêrion (misterio) se usa en el contexto de la encarnación, de la Palabra reveladora de Dios en Cristo Jesús (la Encarnación)…y en el contexto de la encarnación y su crecimiento dentro de los creyentes (la Iglesia).

Parte de este misterio es que somos afectados por Dios por medio de un acto o un elemento ‘terrenal’, ‘visible’ y ‘físico’.  Y no somos afectados en cualquier manera—es un efecto positivo, un efecto bueno.  Cuando Dios nos impacta así, usualmente decimos que hemos experimentado el amor de Dios…o la gracia de Dios.  Como Metodista, yo sé qué significa ‘gracia’ – “La gracia de Dios es su amor—no merecido, no ganable—que Dios nos muestra; un acto, una expresión, una experiencia del favor y/o amor de Dios.”  Entonces, hay una conexión entre los sacramentos y la gracia de Dios.  Los sacramentos son parte de los “medios de gracia”, las formas en que conocemos y experimentamos el amor de Dios.  


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Pensando en los Sacramentos, ya hemos visto que los sacramentos son asociados con señales, actos de Dios, cosas visuales, cosas palpables (que se pueden tocar), y elementos terrenales.  Dicho esto, creo que ya estamos a punto de proponer una definición.  No es mía—es algo enseñado en muchos institutos bíblicos y seminarios:

Los Sacramentos son señales externas y visibles de una gracia experimentada interna e invisible.

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¿Cuántos Sacramentos son?

Bueno, eso depende de a quién le pregunte.  Las Iglesias Católica Romana, Ortodoxa Oriental y Ortodoxa del Occidente reconocen SIETE sacramentos:


El Bautismo

La Comunión o la Santa Cena

La Confirmación
El Matrimonio
La Ordinación
La Penitencia
La Unción
Unos grupos bautistas (y anabaptistas) reconocen aun otro como sacramento:

El lavado de pies
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La gran mayoría de los protestantes y los evangélicos reconocen y practican dos sacramentos:

El Bautismo

La Cena del Señor















¿Por qué solo estos dos?

Lutero cambió todo en el siglo XVII (durante la Reforma) por su descripción o definición de los sacramentos:

Martín Lutero describió un sacramento como un acto o rito:

1.  …Establecido o instituido por Dios sí mismo…
2.  …en que Dios sí mismo ha unido Su Palabra de promesa con los elementos visibles…
3.  …Y por cual lo ofrece, da o sella el perdón del pecado que ganó Cristo en la cruz.
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Entonces, gracias a Lutero y su descripción de los sacramentos, tenemos los dos y nada más.
Para evitar confusión (para separarse, también, de aquellos que dicen “sacramento” pero refieren a los siete) unos grupos (bautistas y otros grupos ‘separatistas’) dicen “ordenancias” o algo semejante…con referencia a las prácticas supuestamente ‘ordenadas’ por Jesucristo.
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Entonces, un sacramento es una señal externa y visible de una gracia interna e invisible.
Los sacramentos son relacionados a los misterios del Nuevo Testamento.

Unos dicen que los pastores (los ordenados) en verdad son los mayordomos de los misterios de Dios (las ordenancias).  Esta idea no está expresada directamente ni claramente en el Nuevo Testamento.  Sin embargo, la mayoría de las denominaciones protestantes/evangélicos entregan esta responsabilidad a los pastores, los ministros, los ancianos de la iglesia…gente—hombres y/o mujeres—separadas por la iglesia como líderes espirituales de la iglesia.

En la Iglesia Metodista, los pastores/ministros y los diáconos son concedidos la autoridad para administrar los sacramentos de la iglesia.  La administración de los sacramentos siempre es un acto abierto—nunca cerrado, privado.  Cuando administramos los sacramentos en casos o situaciones especiales (en el hospital, en casa de los enfermos, en momentos de emergencia) traemos con nosotros alguien de la iglesia para servir como testigo del momento…y los más testigos, lo mejor (pero ¡no queremos empacar 26 personas en el cuarto del hospital!  Utilizamos el don del razonamiento….)

FIN de Paso 1 


(Si tiene preguntas o dudas, por favor mándamelos por medio de ‘comentarios’. )
 


Wednesday, October 3, 2012

Traducción y las Escrituras


 Todas teorías razonables y rigurosas del lenguaje revelan que una traducción perfecta es un sueño inalcanzable.” (Umberto Eco in _Experiencias en Traducción_, 2001)

Para comunicar exactamente lo que dijo alguien, necesitaría utilizar no solamente las mismas palabras sino el mismo ritmo, las mismas inflexiones, la misma postura y las mismas expresiones faciales porque todos de estos influencian y son parte del mensaje expresado.  Y, esto es lo que es necesario solamente cuando quiero comunicar el mensaje adentro un contexto de un lenguaje común; imagínate lo que es necesario para ‘traducir’ el mismo mensaje por otro idioma que no tiene los mismos modismos, metáforas, contextos, etc.

Ahora, cuando saltamos a la cuestión de traducción bíblica, podemos ver claramente o podemos entender la gran dificultad de traducción.  En el mundo de traducción bíblica, no solamente estamos traduciendo palabras entre idiomas sino estamos intentando cruzar barreras y abismos de cultura y de tiempo y de geografía.  La obra no es fácil…ni exacta.

Por eso, ¿Cómo podemos decir que una traducción de la Biblia es la correcta?  Si estamos leyendo cualquier Biblia no escrito por el autor ni escrito en su idioma original, estamos leyendo una traducción…y ya hemos visto las palabras de Eco arriba que “una traducción perfecta” no existe.  ¿Qué hacer o decir?  ¿La Biblia es falsa, incorrecta?

NO.  Cuando tenemos la Biblia en mano, tenemos la Palabra de Dios—algo viviente, algo permanente, algo que no cambia.  ¿Pero en cual sentido?  Ya dije que hay cambios en traducción--¿Cómo puedo decir ‘no cambia’ cuando ya dije que si hay cambios? 

En el proceso de traducción, la meta no es conservar las palabras exactas—la meta es conservar y preservar EL MENSAJE.  Quizás los traductores utilizarían una palabra diferente para describir algo…quizás los traductores utilizarían un frase más entendible para nosotros en el Siglo XXI en vez del original en el griego, hebreo o arameo que no tiene el mismo sentido para nosotros hoy en día. 

Por eso, mis copias de la Biblia--RV60, NBLA y NVI—son traducciones correctas aunque no tienen las mismas palabras—el mensaje sagrado no cambia.  También, mis Biblias en inglés—NIV, NASB, NRSV—son traducciones correctas—el mensaje sagrado no cambia.  En verdad, por el propósito de estudiar y para formar sermones, me sirve mucho y bien colocar mis Biblias—inglés y españoles—abiertas en mi escritorio y comparar los pasajes para ver como los grupos de traductores diferentes siguieron el impulso del Espíritu en su obra de traducción.

Hoy en día, nadie…NADIE…tiene las Escrituras en sus formas originales.  Lo que tenemos son traducciones…hecho por gente de Dios de siglos, culturas, geografías e idiomas diferentes…pero cada gente con el propósito de conservar, preservar y transmitir EL MENSAJE del amor de Dios a la siguiente generación.

Cuando reconocemos el valor y la utilidad de todas las traducciones, podemos extraer y explotar (en lo mejor sentido) las páginas de todas sabiendo que el Espíritu de Dios habla hoy.  La Biblia es la Biblia.  Ni una traducción es ‘más correcta’ de la otra.  La traducción correcta y mejor es la traducción que nos permite entender claramente el mensaje del amor de Dios.

Friday, November 25, 2011

Iglesia Sencilla

Amo la palabra ‘sencilla.’ Me gusta el ‘ssen’ en el principio de la palabra…es un sonido suave. También, me gusta el ‘cill’ en el medio…y el ‘llaaa’ en el final. La palabra es suave y todos sus partes son suaves. Me imagino que ya puedes ver que soy filólogo por su definición muy literal—un amante de palabras. Amo las palabras…y, más precisamente, tanto disfruto examinar el efecto y el poder de las palabras…cualquier palabras, todas palabras. Para mí, ‘sencilla’ es una palabra de poder, no solamente capaz de formar imagines suaves en nuestras mentes sino capaz de bajar el ritmo de nuestros corazones, aun bajar la presión de la sangre. Sí, esta es una palabra buena…y no debemos usarlo ligeramente
Bueno, debemos continuar hacía la idea de la ‘iglesia sencilla’ entonces. Para muchos, hay una desconexión entre estas dos palabras…no pertenecen en la misma frase. ¿Por qué? Porque para muchos la iglesia es todo menos ‘sencilla.’ La iglesia significa levantarse demasiado temprano durante el fin de semana y luchar con los hijos para sacarlos de sus camas…para vestirlos en ropa no tan cómoda…que la familia puede ir a un lugar donde todos tienen que poner una ‘cara feliz’…para interactuar con otra gente que ya han puesto sus caras felices…y después para sentarse juntos (o estar en pie demasiado largo mientras aplaudiendo hasta se duele las manos!) todos en un salón grande…cantando canciones casi no conocido…y después escuchar (o NO escuchar!) a un sermón que le llama dar más y hacer más y ser más…y ya está exhausto y no sabe cómo puede dar, hacer ni ser más…y su único pensamiento es, “¿Cuándo va a llegar la despedida?”…y el próximo pensamiento es, “¿Dónde vamos a comer…y cuánta costaría…y quién vamos a ver allá?” Pues, ahora puede ver porque algunos no pueden soportar las palabras ‘iglesia’ y ‘sencilla’ en la misma frase!
Sin embargo, para mí, esta frase es lleno de esperanza! Como anhelo la realidad de la iglesia sencilla. Primeramente, creo que necesitamos encontrar otra palabra o necesitamos re-programar nuestras mentes para oír y entender la palabra 'iglesia' como fue usado en el primer siglo. Hoy en día, asociamos la palabra con un edificio…más todos los sentimientos relacionados! Para la mayoría de la gente, los sentimientos no son tan agradables. En que no tenemos otra palabra, necesito remplacer la imagen que tengo en mente o darla un significado nuevo. Iglesia: de ekklesia del greigo; la congregación, la reunión, un grupo de gente reunido por un propósito común. Para nuestros antepasados en la iglesia primitiva, la ekklesia fue siempre una referencia a la gente…no al lugar. Y, fue una gente especial, porque cuando se reunió la ekklesia—la gente—las clases sociales fueron dejadas atrás. El esclavo y el dueño de negocio, el maestro y el soldado, el anciano y el joven todos se encontraron juntos en un nivel común. Entrando esta reunión de la gente de Dios (no importa de la casa en donde se reunieron en cualquier día de la semana) fue un paso a dentro una comunidad de gente en donde los elites sociales pudieron ser sí mismo, donde los rechazados sociales fueron aceptados y pudieron sentarse lado a lado con los “grandes” de la sociedad.
De hecho, cuando podemos cambiar nuestro entendimiento y la imagen de la Iglesia—el grupo de gente que se reúnen con regularidad para oír la lectura de las Escrituras y para entender la voluntad de Dios en sus vidas, allá en esta imagen encontramos la iglesia sencilla. La reunión de la iglesia primitiva tendría muy poco en común con el ‘show’ de sonido y luz que encontramos en los edificios de la iglesia hoy en día. Tendría muy poco en común con los ‘fashion shows’ que pasen en silencio en los pasillos de nuestros lugares de reunión hoy en día. Tendría muy poco en común con el énfasis en la música (y sus tecnologías relacionadas) lo que tenemos hoy en día. En el pasado, hubiéremos encontrado una gente que reconocieron su dependencia común en la gracia y perdón de Dios…una gente que tuvieron hambre por las Escrituras y su aplicación a sus vidas (no tanto interés en la capacidad de locución del lector/predicador)…una gente sentado (o en pie) juntos en un nivel común antes de Dios. Encontraríamos una gente sencilla…encontraríamos la Iglesia
Antes, dije que la frase—iglesia sencilla—es lleno de esperanza. Todavía, estoy buscando esta iglesia, y me siento que estoy llegando más y más cerca. Ha sido momentos en cuando he estado tan, pero tan cerca, aun allá…en las montañas de Georgia, en los pueblos de Venezuela y México. Mantengo la idea de la iglesia sencilla…porque, si existe la idea, la idea puede convertirse en una realidad. Mientras escribo aquí en mi compu, veo que mis actitudes y mis disposiciones, mis logros y mis títulos universitarios, mis auto-percepciones (ambos positivas y negativas) y mis tendencias de juzgar—todos de estos necesito dejar en la puerta, necesito dejar fuera del circulo mientras entrar la reunión de la gente de Dios. Por hacer esto, creo que Dios me ayudará convertirme en lo que busco…una persona sencilla en Su iglesia sencilla.



Friday, October 21, 2011

¿Quieres ser parte de un Movimiento o de una Institución?

Había un tiempo en cuando metodismo fue un movimiento, y en un sentido, en muchas lugares, sigue como movimiento.  Pero, debemos regresar un poquito y discutir lo que significa “movimiento” y la diferencia entre movimientos y instituciones/establecimientos.

Un movimiento es algo que se mueve…y cuando hablamos de movimientos entre los seres humanos, hablamos de grupos con un propósito pero un grupo que tiene la fluidez para adaptarse a las necesidades del momento; hablamos de grupos que tienen un liderazgo flexible y compartido; hablamos de un grupo que funciona bien sin una infraestructura de bloques y concreto…sin paredes.  En la otra mano, una institución sucede cuando las ideologías, las prácticas y propósitos del movimiento son formalizados y cristalizados.  Una institución tiene la tendencia ser más rígida y es más lento en adaptarse a las necesidades del momento; el liderazgo es menos flexible y centrado en pocas personas; la institución demanda infraestructura…de bloques y concreto, un lugar fijo.  El enfoque del movimiento es su crecimiento y el esparcimiento de sus enseñanzas y prácticas; el enfoque de la institución es su propia mantenimiento—o, en otras palabras, el movimiento está enfocado afuera, y la institución está enfocado adentro.

Aquí es una traducción de un artículo que encontré en la revista, Fronteras de Misión, Vol.33, no.5.  El artículo se llama, “Por que Metodismo Cesó Ser un Movimiento,” y es escrito por dos amigos míos, Frank Decker y Darrell Whiteman, co-obreros míos en La Sociedad de la Misión:

“La renovación wesleyano estimuló la transformación de una generación, y es bien conocido por su énfasis equilibrado entre el  haciendo práctico de discípulos y un ministerio ardiente entre aquellos en necesidad material.  Sin embargo, hacía el fin del Siglo XIX los metodistas tomaron dos decisiones significados lo que causaron decrecer un énfasis en el anterior (haciendo discípulos).  Fue decidido oficialmente que la membrecía en un grupo pequeño (las reuniones de clases) no sería requerida no más por membrecía en la iglesia.  Esto fue desafortunado porque estaba en las reuniones de clases que pasaron el ánimo y capacitación verdaderamente práctico, lo que Wesley llamó “cuidando uno al otro en amor,” y lo que permitió la transformación en las vidas de los creyentes en una manera que la asistencia únicamente en una reunión más grande del domingo no pudo proveer.  El otro cambio fue un énfasis en educación formal del seminario en vez del énfasis anterior del desarrollo de liderazgo por un proceso sencillo.  En el principio del metodismo, alguien pudo subir del nivel de miembro de la clase hasta el nivel de predicador itinerante, pero el énfasis subsecuente en una educación más formal resultó en una “profesionalización” del ministerio.  Muchas iglesias hoy en día han adoptado estos dos aspectos del ministerio para su detrimento.  Según Mark Nysewander en No Más Espectadores, estos dos “cambios de política” son lo que causó la cesación de ser movimiento el metodismo hace un siglo.   No obstante, el ejemplo de los primeros metodistas queda como un patrón excelente por una misión holística hoy en día” (mi traducción).

Muchas veces pasa en la plantación de la iglesia hoy en día.  Nosotros, como humanos, tenemos prisa en “establecer” una iglesia….  Corremos a través el tiempo importantísimo del movimiento.  Y cuando tenemos esa prisa, perdimos algo sin precio, algo clave en el desarrollo de la Iglesia.  En verdad, hay un movimiento (no institución!) ahora que se llama “La Iglesia Sencilla”…un movimiento lo que está tratando re-capturar la vida, la falta de estructura, la fluidez, el liderazgo compartido de la Iglesia primordial, del Metodismo en el Siglo XIX.  En efecto, este movimiento (por casualidad, sin etiqueta de denominación!) está buscando y recuperando algo fluido, algo viviente, algo lleno de entusiasmo, algo de compañerismo y de poder/liderazgo compartido, dejando atrás las practicas y elementos institucionales más rígidos, auto-enfocados, preocupados más en si mismo que en la misión de Dios.

Lo que aprendemos en un gran repaso de la historia de la Iglesia es que nada…nada…NADA puede robar la Iglesia de nuestro Señor de su vida y poder.  A pesar de nuestras mejores intenciones como humanos en la formación de instituciones, Dios puede avanzar Su causa…Su propósito…Su Reino.  Siempre Dios llama a las personas que tienen un corazón por Él.  Siempre Dios llama su gente ser fiel y apasionada por Él y por Su propósito.  En la misma manera en que Dios llamó a Juan Wesley, un sacerdote de la Iglesia Anglicana, para llamar Su gente a una fe viviente, a una práctica nueva, a la formación de un movimiento…en la misma manera, Dios puede llamar a alguien entre Su gente ‘atrapada’ en una institución para salir, para llamar la gente de Dios a re-comprometerse al propósito de Dios, a la misión de Dios…para caminar en el camino del Señor…para formar un movimiento nuevo.

Oro que la Iglesia de Dios sería siempre renovada, replantada, resucitada…generación tras generación.

Saturday, March 26, 2011

Más que Seguridad Eterna…

Es muy interesante lo que encuentro en unos grupos o movimientos--un enfoque casi únicamente en "la salvación" y "la seguridad eterna" del creyente. Con mucho razón, hablan Cristianos sobre la seguridad eterna. Claro, es un fundamento de nuestra doctrina cristiana. Juan 3:16-17 habla bien sobre la "vida eterna"...y Romanos 8:38-39 declara que nada ni nadie puede separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús. La seguridad del creyente, sí, es muy, pero muy, importante. Pero no es todo.

Reconocemos que la vida eterna comienza en el momento que recibimos a Cristo, cuando decidimos a seguir a Cristo como Su discípulo, en el instante que experimentamos el renacimiento. En éste mismo momento, comenzamos vivir la vida eterna. Sí, es cierto que nuestros cuerpos van a morir y pasar...pero el parte de nosotros lo que es "yo", mi persona, mi personalidad--unos dicen "el alma" y otros "el espíritu"--éste parte de nuestro ser perdurará para siempre con Dios. Según de nuestro entendimiento, existiremos en una forma distinta, en una forma corporal...pero más que eso, no somos ciertos.

Entonces, sí vamos a vivir para siempre con nuestro Dios...y podemos tener y confiar en "la seguridad eterna"...pero, ¿no hay más a la vida Cristiana que obtener éste regalo de Dios, éste don por la gracia de Dios? Creo que hay mucho más, especialmente si la vida eterna ya comenzó. Vivimos todavía en el mundo. Tengo que trabajar y comer y vivir. No, estoy convencido que tenemos que pensar en el hoy en día...porque el "hoy en día" también es parte de la eternidad nuestra.

Sí, claro, parte del hoy en día es compartir las buenas noticas del amor de Dios, proclamar la gracia de Dios que nos da la vida y seguridad eterna. Sin embargo, hay las tareas de vivir en el día tras día. ¿No hay más a la vida Cristiana que evangelización? Parece un propósito un poquito superficial a mí. Creo yo que hay mucho más--tenemos que vivir bien. Tenemos que ser ejemplos y modelos de cómo vivir bien en este mundo y vida formado por Dios. Encontramos vistazos de esta vida en pasajes como I Tesalonicenses 4:11-12: "...que tengan por su ambición el llevar una vida tranquila, y se ocupen en sus propios asuntos y trabajen con sus manos, tal como les hemos mandado; a fin de que se conduzcan honradamente para con los de afuera, y no tengan necesidad de nada" (NBLA). El librito de Santiago también nos exhorta vivir en sencillez, vivir bien.

Obviamente, para los padres de la Iglesia, los apóstoles, la vida si misma fue una proclamación de la vida Cristiana, de la gracia de Dios. Como vivimos, nuestras ambiciones, los sueños nuestros, nuestro trabajo, como interactuamos con los vecinos y compañeros de trabajo y escuela--en todas estas cosas, proclamamos el evangelio. Pablo escribe en Efesios 2:8-10: "Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas" (NBLA) (la cursiva es mía).

¿Eres salvado? Qué bueno! ¿Tienes la seguridad eterna? Chévere! ¿Eres Cristiano? Fantástico. Y ahora sabemos que es nuestra tarea, nuestra quehacer: mostrar y proclamar la fe, regocijar en la gracia de Dios...todo por medio de nuestras vidas cotidianas, nuestras acciones visibles, nuestras buenas obras. San Francisco dijo, "Predica siempre, y so lo necesitas, utiliza palabras." Sabemos ya que una acción habla más que mil palabras.

Estoy agradecido más que palabras por la vida eterna que recibí, por la seguridad que tengo en Cristo Jesús. En que no puedo expresarlo bastante bien con palabras, quizás puedo responder y dar gracias a Dios por medio de una vida bien vivida.